Cineastas, comiqueros y viceversa: Joss Whedon

Las polémicas declaraciones del actor Ray Fisher sobre su supuesta mala experiencia  con Joss Whedon durante el rodaje de La Liga de la Justicia, ha devuelto de la peor manera posible a la actualidad al que fuera el máximo exponente del Universo Cinemático Marvel, y en muchos sentidos de las sinergias creativas entre el cine y el cómic que confluyen en éste. Un flujo que se ha reequilibrado en gran medida desde entonces, por lo que nos proponemos revivir la presente sección de la anterior encarnación del blog, comenzando por repasar la trayectoria de Whedon, sobre la base del artículo que ya le dedicamos en la cima de su etapa marvelita, a comienzos de 2014, con la perspectiva de su posterior trayectoria y cómo ha seguido evolucionando la interrelación entre ambos medios.

La llegada de Whedon al Universo Cinemático Marvel, directamente al frente Los Vengadores, en 2010, con la desapercibida Serenity como único aval cinematográfico y desplazando a Jon Favreau como su primera cabeza visible, fue percibida de hecho como mucho más lógica desde el mundo del cómic que desde la pantalla. Aunque sus inicios se remontaran insospechadamente lejos de las capas y las mallas. Hasta los guiones de la mítica Roseanne a finales de los ochenta, siendo no por nada hijo de uno de los principales guionistas de Las chicas de oro, Tom Whedon, y nieto del también guionista John Whedon. Si bien, los créditos marvelitas de los Whedon también saltan una generación, hasta los cimientos más profundos del gran edificio Cinemático: Tom Whedon no sólo fue uno de los guionistas de las televisivas Spidey Super Stories, en 1974, sino también de su colección homónima en el cómic, que versionó directamente algunas sus aventuras en la pequeña pantalla, de cara a su reedición en la revista oficial del programa. Que como puede verse bajo estas líneas incluyó algunos de los más estrambóticos villanos de toda la galería arácnida, pero abrió un círculo inimaginable que cerraría su hijo de diez años, treinta y siete después.

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Nos resultará mucho más familiar la creación de Buffy, cazavampiros. Aunque quizá no tanto si nos referimos a su flojísima presentación en la película de 1992, si bien la cinta se distanciaba considerablemente del libreto original de Whedon, y nadie la recordaría si no fuera por su insospechada segunda vida como serie cinco años después. Entre ambas Buffys, Whedon trabajó en una frustrada versión musical de Marco Polo para Disney, y en lo que después sería Atlantis, aunque de nuevo con muy poco impacto sobre el resultado final. Como curiosidad, también lleva su firma uno de los temas musicales de El Rey León 2: El tesoro de Simba. Su nombre saltaría al primer plano tras su nominación al Oscar como co-guionista de Toy Story, si bien su contribución se trató más bien de desbloquear un atasco en su escritura, reconvirtiéndose en «medico de  guiones» como Speed, Twister, Waterworld y Alien Resurrection, interviniendo generalmente en sus diálogos y a menudo sin acreditar.

Destacar asimismo su participación en sendos intentos frustrados de llevar a la gran pantalla a Batman por parte de Warner, entre las encamaciones de Shumacher y Nolan, y Iron Man por la de New Line tras el éxito de Blade. Y su trabajo en la primera X-men, previo a la llegada de Bryan Singer, de cuyo borrador se conservó el complot de Magneto para mutar a los líderes mundiales y apenas un par de líneas de diálogo, para destensar el mismo clímax y que ya adelantaban el uso del humor en el Universo Cinemático: cuando Lobezno insulta a Cíclope para demostrarle que es él y no Mística, y el infame chacarrillo del Sapo y el rayo, que el propio Whedon lamentaría que Halle Berry habría arruinado al interpretarlo demasiado dramáticamente. Entre sus descartes, el borrador de Whedon ya avanzaba la adopción de la Fuerza Fénix por Jean Grey en el clímax de la película como preparación de la secuela, que después recuperarían por partida doble los desenlaces de X2 y X-Men: Apocalipsis. O un sorprendente romance entre Lobezno y Tormenta, que también llegaría a X-Men: Días del Futuro Pasado y hasta el cómic.

02Unos primeros pasos modestos en el género, pero que ya entonces apuntaban a una proyección mucho mayor. Porque al mismo tiempo Buffy Cazavampiros se convertía en lo más parecido que habíamos visto nunca en la pequeña pantalla a un equipo de superhéroes. La influencia de la Patrulla-X de Chris Claremont era manifiesta para el aficionado marvelita, con Buffy reviviendo el viaje a la madurez de Kitty Pride. Cómo pudo semejante subproducto mutar en una serie de culto sólo se explica desde la fidelidad de Whedon a su propia visión, reivindicando ya desde el capítulo piloto el trasfondo de su defenestrado guión cinematográfico aún en contradicción a la película que supuestamente adaptaba, hasta incluirlo finalmente en el canon de la serie con su adaptación al cómic. O por ejemplo, se resarciría en su sexta temporada de su frustrado musical, en un episodio histórico que dio inicio a la tradición que han seguido después muchas otras series de dedicarle un episodio al género, siendo por algo uno de los directores invitados de Glee. La serie marcaría incluso la actual reformulación vampírica desde el culebrón adolescente, pero a diferencia de sus crepusculares sucesoras, fue capaz de superar su limitadísimo punto de partida, sin pretender esconder nunca su modestia y hasta tomándosela a broma, dejando simplemente crecer a sus personajes.

03El exitoso salto al cómic de Buffy puso inmediatamente a Whedon en el radar del Director Editorial de Marvel, Joe Quesada. Su fichaje en 2004 marcó en cierto modo la transición de la NeoMarvel al Ciclo Heroico, desembarcando en La Increíble Patrulla-X justo cuando Los Nuevos Vengadores estaban a punto de despuntar como nueva franquicia dominante de La Casa de las Ideas, pero disfrutando aún de la autonomía y los privilegios de la etapa anterior. Muy destacadamente los exclusivos lápices de John Cassaday y una total flexibilidad respecto a las fechas de entrega. Los cuatro morosos años que se demoraron sus veinticinco entregas abortaron su supuesta preeminencia sobre el resto de la línea, que se articularía en su defecto sobre La Diezma de la «Dinastía de M» de Brian Michael Bendis, quedando La Increíble Patrulla-X en la práctica suspendida en el tiempo. La recompensa fue un clásico instantáneo, más claremontiano que el simultáneo segundo regreso del propio patriarca mutante, y heredero a la vez de los New X-Men de Grant Morrison, enriqueciendo sus tramas con nuevos ingredientes como La Cura, la autoconsciencia de la Sala de Peligro o la creación de S.W.O.R.D.. Pero la base, como en Buffy, sería su desarrollo de personajes y especialmente de Kitty Pride, Emma Frost y Scott Summers, que sustentaron los posteriores ejes de la franquicia.

04-3Whedon continuó paralelamente su carrera en la animación con el libreto de Titán A.E., en el que no cuesta rastrear el germen de la maltratada Firefly y su cierre cinematográfico, Serenity. Igualmente breve fue la vida de Dollhouse. Pero aunque puedan contarse como fracasos parciales, siguieron ampliando el whedonverso con una misma base de actores, estilo autoral y aficionados a contracorriente de una industria más acostumbrada a la cantidad que a la calidad. Como sorprendente es que tras su monumental Astonishing, regresara a Marvel con una obra tan vocacionalmente minoritaria como un simple arco de Runaways, obligadamente a la sombra de la recién concluida etapa de su creador Brian K. Vaughan, pero afrontada con la pasión de un fan de aquella, sin olvidar que Los Fugitivos se barajaban entonces entre los planes para la Primera Fase del Universo Cinemático Marvel.

Siguiendo su habitual predilección por las fuertes protagonistas femeninas, Whedon dedicó dos años a un nuevo proyecto frustrado de adaptación de Wonder Woman, por el que llegó a rechazar la oferta de Fox para hacerse cargo de la tercera parte de X­-Men: La decisión final, parcialmente basada en su propia Increíble Patrulla-X. Aunque no logró consensuar con Warner la dirección hacia la que llevar a Amazona, desquitándose de sus series, musicales y superhéroes cancelados con la descacharrante Dr. Horrible’s Sing Along blog en internet, y adaptaciones al cómic de ésta y del universo de Buffy en Dark Horse e IDW. Hasta ponerse finalmente al frente de Los Vengadores.

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El verdadero superpoder del Presidente de Marvel Studios, Kevin Feige, es plantear cada proyecto a partir de lo que realmente cuenta. Contando con el impulso de la Fase 1 para los apartados técnicos, el reto no era tanto la escala de la película como equilibrar los dispares egos del cross-over, y ahí es donde cobran su verdadera dimensión Buffy y Astonishing X-Men, designando muy destacadamente a Whedon como el primer director del estudio que además ejercía de guionista, sobre un borrador previo de Zak Penn. Antes aún, se convirtió en un asiduo visitante de los rodajes de Thor y Capitán América: El primer Vengador, para plantear junto a Chris Evans, Tom Hiddleston y Chris Hemsworth la evolución de sus personajes de cara al cross­over, llegando a retocar el guión del Centinela de la Libertad y a rodar las escenas post-créditos de ambas. Al mismo tiempo que mantenía su independencia creativa, «desintoxicándose» durante un descanso de un par de semanas en plena grabación de Los Vengadores, rodando una minúscula adaptación de Mucho Ruido y pocas Nueces, filmada en blanco y negro, sin casi presupuesto y reincidiendo con su reparto de habituales, más un par de secundarios vengativos como Clark Gregg, el Agente Coulson, y Ashley Johnson, la camarera a la que salva el Capitán América en la batalla de Nueva York. Fue además la primera producción de su estudio Bellwether, a través de las que también escribiría Una Cabaña en el bosque (2011) e In your Eyes (2014).

07 Jeph Loeb, Joss Whedon, Maurissa Tancharoen, Jed Whedon y Jeffrey BellPuede haber mejores películas de superhéroes y adaptaciones más fieles que Los Vengadores, incluso, que el tiempo no le haya sentado en mi opinión demasiado bien; pero fue la película que nos devolvió la misma magia con la que leímos nuestro primer cómic de superhéroes, como no habíamos vivido en una sala de cine desde que creímos en 1978 que un hombre podía volar. Con la diferencia de que Superman volaba en solitario, mientras Los Héroes más Poderosos de La Tierra constituían la clave de bóveda de todo un universo que interconectó Whedon, que se ganó tal nombre con su dimensión cósmica cuando dijo «Thanos«, y que siguió supervisando como «consultor creativo» de Marvel Studios, del mismo modo que Christopher Nolan se había quedado como asesor de El Hombre de Acero. Pero mientras éste se desvincularía de Batman v Superman, Whedon firmó en exclusiva por tres años, amén de inspirar los fichajes de Mark Millar y Marc Webb  para construir sus respectivos universos cohesionados en base a las licencias Marvel de Fox y Sony. También dirigió y co-guionizó el capítulo piloto de Agentes de SHIELD, de la que sigue siendo productor ejecutivo, confirmándose al timón no sólo de Marvel Studios, sino de Marvel Television en el seno ambas de Marvel Entertainment, antes de que dicho conjunto se quebrara con la ruptura de Kevin Feige y Ike Perlmutter en 2016.

Joss-Whedon-is-our-leader-nowJoss Whedon is our lider now: los mismos aficionados que recelamos por sistema de cualquier injerencia creativa, abrazamos paradójicamente la ascendencia de Whedon sobre el desarrollo de toda la Fase 2 (salvo Iron man 3, anterior a su nombramiento), como garantía definitiva de fidelidad a «nuestros» personajes. Pero esa era la supuesta función del Comité Creativo de Marvel Entertainment, y otros ejecutivos y cineastas con mucha mayor trayectoria comiquera y mucho más dados a colar alusiones explícitamente pijameras no gozaban de semejante confianza, porque en el fondo, Whedon ha convertido siempre en un cómic todo lo que toca, y porque de alguna manera todos luchamos en la batalla de Nueva York. Y ciertamente, las celebradas Capitán América: El Soldado de Invierno y Guardianes de la Galaxia no serían lo mismo sin el precedente de sus propias Los Vengadores y Firefly. Pero aunque Whedon prometiera «no meterse en la sopa de otro director», y que su función se limitaría a opinar sobre los guiones o decisiones de montaje «y salir de la habitación haciendo una reverencia», acabó pasando por encima de la autoridad de Alan Taylor,  desembarcando para retocar varias escenas en pleno rodaje de Thor: El Mundo Oscuro.

CaptureÉl mismo se había atrevido a fantasear con «una secuela más pequeña, más oscura y más seria durante la promoción de Los Vengadores«. Muy al contrario, la contradicción entre su pérdida de independencia y las propias tensiones creativas que acabó sufriendo también él durante la producción de Vengadores: La Era de Ultrón; unido a tuviera que articular el paso a la Fase 3, constriñéndola a no ser ya el gran clímax de todo un género, sino un mero paso intermedio de una franquicia múltiple; y la obligación al mismo tiempo de superar su propio hito histórico, agarrotaron cada fotograma de la película. Y al propio Whedon, visiblemente agotado durante la promoción del filme. El éxito económico fue indiscutible, y en gran medida  la ha acabado revalorizando esa misma Fase 3, pero Whedon no supo equilibrarla, y los fans se distanciaron de su excesivo formulismo o bien de sus riesgos autorales, tan rápido como lo habían encumbrado. A añadir, para empañar su salida, los dolorosos ataques sufridos en redes por el pretendido tratamiento sexista al personaje de la Viuda Negra, cuando toda su carrera se ha significado por lo contrario. Abandonó Twitter, pero se había abierto un flanco que le ha seguido persiguiendo desde entonces tanto en lo personal como en lo profesional, y en el que no ha dudado en ahondar asimismo Fisher.

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Si bien, Whedon seguía siendo el gran referente de la actual eclosión del género, y DC se encomendó a él para reemplazar en marcha a Zack Snyder para completar La Liga de la Justicia. Pero lejos de reencontrarse con el éxito de Los Vengadores, se vio atrapado en todos los fuegos cruzados entre Marvel y DC, el desmoronamiento de las aspiraciones iniciales del Universo Extendido de DC y la propia reivindicación del #Snydercut. La culminación entre tanto de «La Saga del Infinito«, y la consagración de Kevin Feige y sus sucesores, Joe y Anthony Russo,  han seguido eclipsando gran parte de su prestigio.  Pese a lo cual, siguen sonando esporádicamente rumores de que podría traer Los Cuatro Fantásticos al Universo Cinemático, o regresar a una nueva entrega de La Liga de la Justicia. Pero la primera ya fue todo lo contrario a su necesidad confesa de «volver a hacer algo que fuera suyo» tras La Era de Ultrón, y en ese sentido, celebramos que prepare su regreso el año que viene a la pequeña pantalla, concretamente la HBO, con una nueva serie propia, The Nevers.

Porque para que podamos reencontrarnos con Joss Whedon, él lo tendrá que hacer primero con su propia obra.

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