La Tierra de las Adaptaciones Perdidas: El Heraldo del Rock

Tras rescatar los orígenes animados del Dinosaurio Diabólico en la primera entrega de nuestro repaso por las adapataciones que no fueron, reincidimos con Jack Kirby, y todo el equipo creativo original de Los Cuatro Fantásticos, reuniéndose con Stan Lee y Joe Sinnott, para la que vino a simbolizar su despedida de Marvel Comics, en 1978, y una de las primeras novelas gráficas del medio: The Silver Surfer: The Ultimate Cosmic Experience.

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Aunque no la publicó Marvel, sino directamente la línea de tomos recopilatorios Fireside Books de Simon & Schuster, pese a tratarse de una obra original, a falta de un formato más apto o acaso pretendiendo acceder al mercado generalista. Lo que confundió a los lectores de entonces por su doble naturaleza de enmienda y remake de un hito fundamental del canon de Marvel, que probablemente pretendiera reconciliar sus visiones del personaje, pero revisionaba en la práctica la misma historia de la llegada de Estela Plateada a la Tierra en la “Trilogía de Galactus” (1966.  Fantastic Four #48-50), reemplazando a Los Cuatro Fantásticos y Alicia Masters por una nueva heraldo femenina llamada Ardina. Y nos sigue confundiendo a los lectores de ahora, por haberse recuperado muy limitadamente, en Estados Unidos únicamente en 1995 y 1997, y en España llegó a dudarse de si existía realmente o sólo era otro recopilatorio de material clasico de Fireside; igual le queréis recordar a nuestro Editor que sólo la hemos visto una única vez, en 1998…

surferComo consecuencia, se ha extendido la tesis de su presunto origen cinematográfico: el productor de Universal Pictures, Lee Kramer, habría adquirido a finales de 1976 los derechos de Estela Plateada, pero no los de Los Cuatro Fantásticos, encargándoles en su lugar a Stan y Jack rehacer su historia, garantizándoles unos jugosos royalties en caso de realizarse la película, y concibiendo incluso a Ardina para que la interpretara su entonces pareja y representada, Olivia Newton-John. Y ciertamente, todos estos elementos entrarían en juego hacia 1980. Pero para llegar hasta allí hubiera sido mucho más sencillo encargar directamente un guión cinematográfico, porque el nuevo cómic nunca podría asentarse por encima del canon original, los contratos de Marvel no reconocían aún esos supuestos royalties, ni se explica por qué el proyecto habría hibernado entre tanto. Más bien, cabe señalar la posterior reserva de DePatie-Freleng Enterprises sobre Los Cuatro Fantásticos, para su serie animada de 1978, como la potencial causante de la exclusión de la Primera Familia. Apuntando, de hecho, que tambén se excluyó al Destructor de Mundos y su Heraldo de aquella. Encaja mucho mejor la versión de Sean Howe en Marvel Comics: La historia jamás contada, de que Kramer adquiriera ya en 1979 un tratamiento de guión de Stan Lee, basado efectivamente en la novela gráfica. Porque un proyecto así excedía totalmente del rango de ambición que cabría esperar de la Marvel de 1976, cuya anecdótica única adaptación eran las Spidey Super Stories; pero la explosión televisiva de su  imagen real televisiva, con El Increíble Hulk y El Asombroso Spider-Man, en 1977, y muy especialmente la cinematográfica de Superman, a finales de 1978, lo iban a cambiar todo.

Lo verdaderamente sorprendente, visto desde hoy, no es tanto la fragmentación de las licencias como el fuerte componente musical del definitivo proyecto de Kramer. La propia Olivia Newton-John rememora en su autobiografía Don’t Stop Believin (2018) cómo se implicó primeramente en el proyecto al escuchar Kramer la demo de la canción “Physical”, que inicialmente estaba escrita para Rod Stewart, y sugerir que la interpretara en la película.

 

 

Después, el productor llegó a proponerle componer su banda sonora al mismísimo Paul McCartney, admirador confeso de Jack Kirby, cuyo representante confirmó su interés en una carta de marzo de 1980. El productor subrayaba ese mismo otoño en la revista Mediascene Prevue: «será una película épica con el alcance de 2001: Una odisea del espacio, con su misma clase de banda sonora, sólo que de rock contemporáneo. Siempre he soñado con dotar a Estela Plateada de una fanfarria de mil guitarras eléctricas». El artículo se ilustraba con una imagen Heraldo sobrevolando los rascacielos de Manhattan:

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Una caracterización sorprendentemente convincente a falta de verlo en acción, tanto en las sesiones de fotos del culturista y triple ganador de Mr. Olympia, Frank Zane, rapado y vestido de blanco, sobre una tabla de surf reflectante, como los diseños conceptuales que se derivaron de éstas, gracias a los pinceles mágicos del gran Mike Bryan, emparentándose y al mismo tiempo superando ampliamente el listón todavía en pleno apogeo de Lou Ferrigno.

 

 

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Sus veinticinco millones de dólares de presupuesto marcaban ciertamente una clara distancia respecto a la pequeña pantalla. Aunque seguían igualmente lejos de los cincuenta y cinco millones que había costado rodar  Superman, pero la verdadera referencia eran los veinte millones de la fantasía musical de los propios Kramer y Newton-John ese mismo año en Xanadú. Su primera película desde Grease, que no en vano había volado más alto que el mismo Superman en la taquilla de 1978, y entroncaba más su proyecto de Estela Plateada en la contracultura de la Edad de Bronce que con la épica heroica. Xanadu no faltó a su cita con los Marvel Super Special, pero su relativo fracaso en taquilla de y el escarnio de haber inspirado la creación de los premios Razzie se llevaron por delante Estela Plateada. Aunque tanto la banda sonora del musical como la propia “Physical”, en 1980 y 1981, y hasta la posterior versión teatral de Xanadú en Broadway, revalidaron al menos su visión discográfica.

Y no sería el único proyecto perdido de Estela Plateada, ni el único intento de película Disco de Marvel

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